Conde Duque acoge la inauguración de MadBlue Summit 2022 con obras de Dagoberto Dodríguez y Miler Lagos

Madblue Summit celebra su segunda edición con una presentación en el Centro de Cultura Contemporánea Condeduque. El festival se inaugura el 27 de enero con una muestra en el Condeduque y cerrará sus puertas en mayo. El acto de apertura ha contado con la directora artística de Condeduque, Natalia Álvarez Simó; el CEO de MadBlue, Luis Prieto; el director artístico de Madblue, David Barro y los artistas expuestos en Madblue Dagoberto Rodríguez y Miler Lagos.

MadBlue propone una programación en la que se incluyen conferencias, exposiciones artísticas, actividades educativas, debates, carreras, conciertos y demás experiencias en las que el eje vertebrador son la cultura, la solidaridad, el medioambiente y la educación. Las actividades van a tener lugar en localizaciones emblemáticas de la ciudad de Madrid. Su lema, “de Madrid a los océanos”, recoge la idea de ubicar a la capital española en el mapa de la innovación cultural, la responsabilidad medioambiental y las buenas prácticas artísticas. Esto es, a convertir a Madrid en el centro de la cultura y el desarrollo sostenible. Este año las sedes principales son: real Jardín Botánico, La Casa Encendida, Medialab Prado, Teatros del Canal y Centro Condeduque.

Madblue tiene como propósito visibilizar la conciencia medioambiental a partir de la cultura. Este compromiso y respeto por el ecosistema es una de sus máximas. Asimismo, se intenta que el público se confronte con las obras artísticas y que reflexionen sobre ellas. Este proyecto se inició en plena pandemia, en el año 2019, pero gracias al apoyo de artistas, científicos y empresarios, el proyecto pudo salir adelante. El propósito de MadBlue es aterrizar a través de la ciencia, la cultura y la tecnología el desarrollo sostenible. El arte se advierte como una manera de reflexionar sobre la realidad y apuestan por el arte como elemento transformador. Los artistas cuestionan la realidad que nos rodea y, a través de sus obras, intentan que los espectadores y usuarios se hagan preguntas. Para el propio David Barro “debemos entender el arte como una llamada urgente a la que estamos obligados a responder”. Los artistas que han participado en el festival han hecho proyectos ecoeficientes con el entorno y que responden a esa “llamada” del planeta. Asimismo, quiere reflexionar sobre la importancia del arte y de las humanidades y sobre el papel del arte en las dinámicas de innovación. En este sentido, están haciendo una clara apuesta por el criptoarte y están indagando sobre las posibilidades de los NFTs y de la tecnología del blockchain.

Para David Barro: “Madblue quiere recordar que el único recurso ilimitado es la creatividad y el conocimiento”

Desde el 27 de enero hasta el 1 de mayo en los patios de Conde Duque se exponen dos obras de Dagoberto Rodríguez y una de Miler Lagos. El artista cubano Dagoberto Rodríguez es reconocido por cofundar el colectivo artístico Los Carpinteros. Desde 2018 trabaja en solitario y dos de sus instalaciones, Refugio y Umbrales se exponen en el patio central de Condeduque. En sus obras combina el diseño, la escultura y el arte. En ambas piezas se ve claramente la influencia de la arquitectura. Refugio tiene como propósito que el usuario establezca un diálogo consigo mismo. Esta pieza es un acercamiento desde el arte a la idea de soledad y al individualismo contemporáneo. Según el propio artista, la obra está íntimamente relacionada con la idea de ermita. Ésta es un espacio de recogimiento y de reflexión, donde podemos encontrarnos con nosotros mismos, un tránsito a uno mismo. Por su lado, Umbrales, son dos puertas que funcionan de manera autónoma con energía solar. Nos transportan a un lugar irreal y transmiten la imagen de lo irreversible.

La pieza de Miler Lagos lleva como título Rainmakers (hacedores de lluvia). El artista colombiano parte de una profunda conciencia ecológica y experimenta y reflexiona con los materiales. Se trata de una instalación interactiva que consiste de un anillo rodante de 5 metros de diámetro realizada en madera, que está en contacto con el agua y que se acciona caminando sobre ella. Al caminar sobre la escultura/ instalación se crea una pequeña lluvia. Su obra tiene como objetivo revertir la energía, no tomar la energía del medio ambiente, sino aportar nosotros la energía. La pieza está inspirada en las danzas de la lluvia de los pueblos nativos del sur de Norteamérica y en “toda clase de actos rituales que procuran por la llegada de la lluvia y con ella la bonanza del cultivo. “Rainmaker” sería todo aquel que logra atraer la abundancia y la plenitud”.

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