Por Marta Méndez
Raquel Ponce y José Robles decidieron unirse y fundar la galería madrileña Ponce + Robles en el año 2013. Sin embargo, ambos contaban con una amplia y dilatada trayectoria en el mundo del mercado del arte, cumpliendo 50 años de actividad galerística, 30 años por parte de Raquel Ponce (Madrid, 1971) y 20 por parte de su cofundador, José Robles (Madrid, 1963). Según su cofundadora “El sistema de galerías unipersonales estaba siendo sustituido por equipos de trabajo y pensamos que, juntos, podíamos llegar más lejos”. Para celebrar este aniversario ha tenido lugar un ciclo de exposiciones íntimamente relacionadas entre sí. Cada una de las muestras ha estado dedicada a un elemento de la naturaleza. La primera estuvo dedicada a la tierra (“Tierra a la vista”), la segunda al agua (“La memoria del Agua”), la tercera al aire (“La tragedia se mascaba en el aire”) y finalmente le llegó el turno al fuego (“Punto de destello”). Esta última clausurará sus puertas el 15 de enero de 2022 y con ella finalizan las celebraciones en el marco del 50 aniversario de sus fundadores en el mundo del arte.
Para Raquel Ponce en la pasada década “el sistema de galerías unipersonales estaba siendo sustituido por equipos de trabajo y pensamos que, juntos, podíamos llegar más lejos”
Ponce + Robles es una galería cuya actividad siempre ha estado vinculada a Latinoamérica y esta última exposición “Punto de destello” no es una excepción. La muestra ha sido comisariada por Pily Estrada (Guayaquil, Ecuador, 1981) y reúne a diez artistas de cuatro procedencias diferentes: venezolana, española, estadounidense y, en su gran mayoría, ecuatoriana. El fuego es el elemento a partir del cual se ha desarrollado el discurso curatorial, tratando cada uno de los artistas seleccionados este elemento desde su perspectiva y punto de vista. Resulta significativo que el fuego no aparece representado de manera explícita en casi ninguna obra, sin embargo sí está presente en los procesos de creación, ideación y fabricación de las piezas. El fuego no aparece de manera visible en las obras porque no existe ningún ecosistema donde esté presente de manera natural y por ello es el más complicado de encontrar y definir. El fuego siempre es provocado por una fuerza exterior o ajena, ya sea la mano humana o, por ejemplo, un relámpago. Este concepto ha servido como hilo conductor de la exposición, la cual está compuesta de piezas realizadas en diferentes técnicas, soportes, estilos y formatos como pintura, vídeo, cerámica o escultura.
La primera pieza a la que debemos destacar por su importancia y significado es Sí/ No de la artista venezolana Jessica Briceño (Caracas, 1988). La comisaria decidió desde un inicio que esta pieza fuese a partir de la cual girase toda la exposición. se trata de la pieza central y está realizada en bronce, hierro y hormigón. Según como se coloque la pieza, cambia el significado de toda la exposición. Conceptualmente la artista se refiere con esta obra a la chispa primigenia, a la chispa transformadora, al inicio y al final. El fuego aquí está presente en el proceso de forja del del hierro, convirtiéndose éste en protagonista invisible de la obra.

De entre las pinturas nos encontramos con la obra Katejon de José Castiella (Pamplona, 1987), Lava 02 de Keke Vilabelda (Valencia, 1986) y los tres lienzos de Jorge Morocho (Guayaquil, 1992). Tanto la obra de Castiella como la de Vilabelda destacan por la arbitrariedad en sus procesos de creación. El primero emplea como técnica el dripping y el segundo utiliza pinturas con tiempos de secado diferentes para que el resultado final sea una superficie agrietada que asemeja la apariencia de la lava. De este modo, el fuego está presente en la idea de aleatoriedad en el proceso de creación de la obra.
Tanto Sofía Salazar (Ecuador, 1999) como Óscar Santillán (Ecuador, 1980) cultivan la técnica del video y en la obra de la joven artista ecuatoriana podemos encontrar este elemento de manera más evidente. El video representa cómo una pequeña chispa crea una gran pira, la cual representa el origen y el final.
Asimismo la simbiosis entre fuego y origen la apreciamos en el vídeo de Óscar Santillán, en las fotografías de Karina Skvirsky (Nueva York, 1969) y en las cerámicas de Pati Camet (Nueva York, 1962). Tanto Santillán como Skvirsky se sirven del cabello como punto de partida hacia un cambio. En diferentes culturas precolombinas y nativas de Sudamérica el pelo es visto como un elemento ritual y como símbolo de un proceso de cambio. Para Skvirsky es lo que le une con sus ancestros. Siguiendo esta estela de búsqueda de vínculos con el origen, nos encontramos con las fotografías de Misha Vallejo (Riobamba, 1985) y con las cerámicas de Dia Muñoz (Guayaquil, 1989). Vallejo tiene formación como reportero fotográfico y sus obras son el resultado de un proyecto de quince años en la Amazonia y con ellas pretende representar al hombre en sincronía con el ambiente. Misma sincronía que la artista Pati Camet pretende representar en sus cerámicas. De origen peruano la artista emplea los deshechos plásticos generados por el hombre como moldes para sus obras. Para trabajar la cerámica utiliza técnicas precolombinas, concretamente la del engobe bruñido negro y las figuras resultantes son para ella los rostros de las deidades precolombinas, las cuales se disponen formando una cruz. Posiblemente éste se trate del símbolo más universal y compartido entre las diferentes culturas, mitologías y religiones. Dia Muñoz también tiene presente el fuego en sus obras de madera tallada sobre las cuales se coloca el vidrio soplado para que se adapte a las hendiduras del material.

Ponce + Robles celebran sus 50 años como galeristas y finalizan sus celebraciones con esta exposición dedicada al fuego, en la cual la promoción a artistas latinoamericanos en España sigue siendo uno de sus objetivos. Para Raquel Ponce cuando abrieron la galería en el 2013, tanto ella como su socio se dieron cuenta de los cambios que vivían las galerías y que “los coleccionistas españoles ya no se limitaban solo a comprar obras que se les ofrecían en el contexto local, sino que estaban cada vez más presentes en mercados internacionales”.
