Xavier Sistach firma estas letras en las que analiza de una manera muy natural la participación de las mujeres en la ciencia. No solo nos encontramos con Darwin o Humboldt, si no que las mujeres han tenido mucho que decir durante el desarrollo de la investigación sobre el mundo natural durante los siglos XVIII y XIX.
Se trata de un libro de bolsillo, con una edición cuidada en papel y cubierta flexible. En su interior se combinan las letras con una serie de ilustraciones, tanto a color como en blanco y negro.
Así el volumen recoge por un lado una cronología que permite al lector situar cada una de las biografía que empiezan a sucederse en las páginas a través de una clasificación:
En primer lugar las ilustradoras Maria Sibylla Merian, Lucy Say, Louisa Anne Meredith, Mary Peart, Georgana Elisabeth Ormerod, Anna B. Comstock y Germanine-Adolphine Boca.
En segundo lugar se agrupan las viajeras, a saber; Ida Laura Pfeiffer, Mary Henrietta Kingsley y Lucy Evelyn Longfield.
También hay hueco para las coleccionistas. Se hace referencia tanto a los museos de historia natural como a la adecuada conservación de insectos y su procedimiento. Y se alude a algunos nombres como: Eleanor Glanville, Anna Blackburne, Madame de Tigny, Emma Sarah Hutchinson o Marina de Ibarra.
El siguiente epígrafe lo engloban una serie de entomólogas, en varios aspectos de la disciplina: desde la apicultura, la agricultura, las plagas, la medicina y la general.
La lectura es amena y científica, ya que las bibliografías están redactadas de un modo entendible, relacionándolas con el contexto y con el mundo.
Se trata de un compendio bien redactado y necesario que nos hace caer en la cuenta de cuánto hemos transformado y como hemos soslayado las figuras femeninas a lo largo de la historia.
