Hablar de Pico Pao es hablar de amor y calidad cogidas de la mano. Desde Zamora hasta el MOMA de Nueva York, los juegos Ludus Ludi, en su mayoría realizados con madera y una artesanía exquisita ponen la prueba las leyes de la gravedad y nos dan muestras de equilibrio.
PICO PAO es un taller con una larga trayectoria artesanal cuya historia comienza en 1979 en Lubián, un pequeño pueblo de España escondido en las montañas fronterizas con Portugal. En la comarca vecina de Tras os Montes (detrás de las montañas), al pájaro carpintero lo llaman Pico Pao (pico de madera). El canto de este hermoso pájaro verde suena como el relincho de un caballo y los golpes de su pico sobre los árboles se oyen en el valle confundidos con los martillos de los carpinteros golpeando las maderas de los tejados. Desde la vieja casa donde comenzó este taller se veía el fondo de ese valle, los tejados humeantes del pueblo y, de vez en cuando, Pico Pao cruzaba la escena con su vuelo ondulante hacia el bosque de los castaños.
Algún tiempo atrás, en esa casa había vivido una mujer con sus seis hijos. La pobreza de aquellos niños, su ingenio para utilizar como material cualquier cosa encontrada y su espíritu de fabricantes produjo los juguetes más bonitos y envidiables que un niño podía tener. De esa envidia y de la admiración que producía la cultura de subsistencia de los pueblos de montaña, nació este pequeño taller de Lubián. Allí se hicieron las primeras reproducciones de juegos antiguos en madera, reproducciones de las máquinas fotográficas usadas por los primeros fotógrafos callejeros y también reproducciones de los telares tradicionales preindustriales.
Con el paso del tiempo, Javier Bermejo centraría toda su actividad desarrollando la colección Juegos de la Antigüedad, recuperando cientos de juegos de tradición europea y africana.
En la etapa actual, PICO PAO afronta la refundación del viejo taller incorporando a los miembros más jóvenes de la familia y centrando su actividad en la producción y edición de juegos originales. Los nuevos juegos, pertenecientes a la colección Ludus Ludi, se caracterizan por la falta de reglas y por ser, más que otra cosa, materiales para la experimentación poética, la estimulación del pensamiento abstracto, la interpretación de los hallazgos azarosos y el disfrute lúdico de los sentidos a través del arte plástico. Estos juegos permiten a todo tipo de personas observar el comportamiento del lenguaje del arte y comprobar cómo el azar, la intuición, la curiosidad y el atrevimiento dan lugar a experiencias sorprendentes, hermosas, divertidas, inquietantes, que además descubren muchas de las íntimas sensibilidades que desconocemos de nosotros mismos.
Los componentes de PICO PAO piensan que ahora, el viejo taller de Lubián se ha acercado un poco más al corazón del juego, en todos los sentidos, y que el pájaro carpintero de aquellos tiempos merece un recuerdo.
Hoy os presentamos «El bosque» un clásico de equilibrio con la mejor selección de materiales. Basado en el popular juego de la Jenga, se reinventa a sí mismo. Se compone de equilibrio y riesgo para los jugadores. Y en este caso de algo más. Se trata de un conjunto de 51 piezas; cada una de ellas lleva grabado el nombre del árbol del que procede. Esta recopilación es, tal y como nos explican sus creadores, una serie limitada, ya que las maderas son parte de amigo y colaboradores, como una pequeña colección que se va creando con el paso del tiempo. De este modo entramos en el mundo de la exclusividad de un modo único.
A continuación os presentamos el proceso desde la apertura de la caja en la que viene embalado y algunas de las formas que hemos hecho con sus piezas:
Maderas de samba, wengué, teka, sapeli, pino, ipe, yatandza, tiama,…y así hasta 51 tipos de maderas provenientes de todo el mundo. La medida, perfecta. Con una adaptabilidad increíble a la mano y un tacto que hace irresistible cada una de ellas. Así son los componentes de este juego de equilibrio. Una verdadera librería de maderas que no sólo nos suponen un reto, si no que son una fuente de conocimiento y el testigo patente de la idea de colección. Cada uno de los 51 bloques presentan la mano del artesano y es algo que se puede percibir cuando se tocan. Por no hablar de los olores, en algunos casos, capaces de transportar al origen mismo de su procedencia.
Este bosque es un clásico moderno. Sin duda, una pieza de lujo que regalar y regalarse para recordar la importancia de lo lúdico, incluso en la vida adulta; y para dar valor al trabajo bien hecho.
Por último, nos hemos permitido hacer partícipe al logo de Paloma Rodera, Multidisciplinary artist & researcher del juego conformándolo con algunas de las piezas de este precioso bosque:

Gracias a Pico Pao por seguir trabajando con tanto amor en cosas bien hechas.
